


Felipe y yo coincidimos trabajando en la sucursal española de una distribuidora británica de material fotográfico, allá por el Pleistoceno. En teoría, yo era el jefe (aunque no tenía un título específico—lo cual suponía un problema—), pero Felipe me daba sopas con ondas en ventas y eso que éramos muy jóvenes. Aquello marcó el principio de una amistad que ya dura más de treinta años.
Felipe tuvo la astucia de saltar a la telefonía móvil justo cuando nació: “Hola, soy Edu. Feliz Navidad”. Yo dejé el mundo empresarial hace muchos años y me fui a la academia, a la docencia. Pero la amistad sigue ahí.
Hay cientos, si no miles, de libros sobre dirección de ventas: académicos, científicos, motivacionales, etc. El de Felipe es más bien un manual de campo, un checklist, una lista de control, algo que puedes usar como referencia para contrastar con tu evolución como director de ventas. Los capítulos están perfectamente pensados y desarrollados; el texto es ameno, fácil de leer y está lleno de anécdotas personales que aportan textura y realidad a la teoría. Felipe comparte sus años de experiencia para facilitar nuestro trabajo y permitirnos comprobar que nuestra hoja de ruta es correcta y que estamos en el buen camino. El texto está salpimentado de códigos QR que llevan al lector a videos de ventas, presentaciones de formación, etc.
Si yo siguiera en el mundo empresarial y de ventas, este libro viviría en mi escritorio y lo usaría como referencia día a día. Pocos libros pueden ocupar ese espacio, pero Felipe lo ha conseguido con su combinación especial de guía práctica, experiencia y sentido común. ¡Bravo!
